
Sí. Atonalidad crepitante e insistente que se funde mágicamente con el latido de la psiquis de quien me acompaña (eso es lo que yo veo), pero creo que los textos de Neruda no llegan a conmoverme, porque son lejanos y majaderos. Veo que el tenor posee una técnica un tanto envidiable, mas no posee ningún desplante escénico. Lo importante es la música.
La danza de la furia de las siete trompetas vomita un larguísimo tutti sin sensaciones tonales claras y parece la histeria misma; mágico instante en el que se unen el odio y la racionalidad.
Y de repente el Suspiro Piroclástico comienza estrepitosamente causando estragos en mis entrañas. Un agudo dolor de estómago me invade y me encuentro mareado por la gran cantidad de magma aflorando a la superficie terrestre de mi nariz, que trabaja dificultosamente para no hacerme perder el conocimiento. Y es entonces cuando vienen miles de pensamientos instantáneos a mi cabeza en menos de lo que dura un parpadeo. Necesito sentir que estoy en aquella oscura sala y desesperadamente me agarro al brazo de la butaca creyendo que de un momento a otro voy a caer en insondables abismos llenos de demonios propios de la retorcida mente de un evangélico que, sonriendo, me invitan a danzar junto a ellos en la eternidad.
Entonces la veo; una mano acostada sobre su regazo e inmediatamente la tomo sin mirarla por temor a arrepentirme de semejante profanación (en el fondo me dije que no tenía nada de malo y que de todas maneras seguía siendo fiel a mí mismo) de una mano oscuramente delicada, propia de quien estaba a mi lado, pero mi corazón se une en el acto al ritmo irregular ritmo de la electrónica (irregularidad diastólica) y por un momento llego a pensar que la sangre va a salir a presión a una inigualable velocidad por mi boca. Mas el malestar se disipa lentamente después del clímax alcanzado y sólo queda un pequeño resto del dolor original.
El magma se enfría lenta y silenciosamente y lleno de sudor sonrío para mis adentros y veo que una sonrisa fraterna se dibuja en un rostro que no quiere juzgarme. Me calmo y cuidadosamente retiro mi mano que va a saludar a la otra con suma consternación, extrañeza total y plenamente conforme. Al final del Artificio repito la acción mecánicamente sólo que lo hago al mismo tiempo de sonreír y nuevamente me calmo. Las risas ridículas hacen bien de vez en cuando.
Nada de poetas malditos. Lo único que queda es una mujer bailando hasta la muerte de la primavera
2 comentarios:
hola a todos especialmente a ti alonzo, jaja, sabes como amiga te dgo q tienes al ma de ecritos, jajaja que bno eso es bkn apesar de q enverdad te paso parece una poetica interpretacion de la imagen que se muuetra, por lo que tienes alma de artista mi querido amigo. jaja
me hizo recordar el primer dia del festival, que comenzo entremedio de cortes de power point donde se elogiaba a cirilo vila, para luego dar paso a sonidos unicos y casi inpensados,.... (casi: porque sabemos que detras de esas increibles emociones se encuentran horas de eterna composicion)
alonso, denuevo cambiaste mi extenuante dia laboral... gratzie
LA LINDA
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