Está claro que tanto el inglés como el español son lenguas muertas; liquidez y solidez rancias, putrefactas, cansadas. Así que no hay que temer. No digas nada ni muevas los labios. Silencio de ruidoso metal florido, de concreto ionizado, de planeta marchitos, de pirámides aztecas invertidas en aire, motocicletas depresivas, termitas intermitentemente rociadas con arcoiris interminablemente terminadas en basiliscos pétreos ubicados dodecagonalmente alrededor de eróticas guindas rojas, de putas de blanco, de irrespetuosos reptiles flautistas y saxofonistas mal estudiados, de peros gigantes, de mañana ya no extraña la parafernalia de su única estatua en luz de plata bañada de bonitas torres de nubes ensangrentadas, de malos poetas pseudomúsicos, de "nada es suficiente para mí", danzarines osuros, de graciosos estúpidos (de graciosas estúpidas) locos (locas) por ser suicidas anónimos (suicidas anónimas), desanguinolientodescuartizamientodelosmueblesdemicabeza
intactadolientedeañosdevida
absurdaputrefaccióneternaytontasgravesdependientes
indeleblesdelamemoriacardíacade
aquínohaynadiedesocupadaslasvacantesparalasinscripciones
alavidallenadeoscurosfluidoscorporales,
de todo es apenas anda y nadar lo es todo, de ilusiones ocultas, de choques de civilizaciones milenarias, de confontaciones de realidades paralelas adyacentes y opuestas, de "no puedo traicionarme a mí mismo", de ya nada queda en esta selva llena de aztecas muertos sacrifica-caballeros andantes (señor Cervantes)) vestidos de ascetas dueños de asesinas empresas lanza-desperdicios a los mares de vez en cuando, de-maldita-luna-hermosa-y-llena-no-me-dejes-a-quí-
so-lo-lle-no-de-e-s-p-e-r-a-n-z-a-s-
vacías-en-mí-y-en-tí que no nada sirven empero para intoxicarse intentar martirio que hasta el llegue sólo sí por como fuera más si normal lo mundo del, de "aquí hay algo que no calza", de la vida de la Tierra, de la muerte de la individualidad, de la muerte de todos, del reino de este mundo, de nuestra pasmosamente calma y silenciosa erupción volcánica que salva un poco nuestra separatidad y nos acerca en ese nuevo y fascinante ángulo de pardos ojos que han de penetrar insistentemente en nuestras soledades.
viernes, 18 de enero de 2008
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