miércoles, 28 de mayo de 2008
Lo que pasa es que Javiera quizá no era mucho para mí y sólo era equivocada la equivocada y eso que la profesora no se calla y lo único que quiero es que termine la clase qué agonía es mi vida lo que pasa ahora cuando pienso en Martina cielo Martina rojo Martina morena Martina objeto (sí objeto, porque apenas cruzar palabras no es nada al comparar el verla nada más) Martina usada hasta la saciedad y no es que que mal de mí se piense pero fantaseo despierto con que hacemos el amor y justo tengo que despertar del mar de dos cuerpos y veo la pared roja abstraída y me abstraigo yo así para no sentirme y sólo sentir su negro cabello acariciando mis dedos vuelvo rápidamente en mí y no sé qué hago aquí comienzo comenzando a caminar bajo esta lluvia bajo un sol enorme que es como Martina que no logra socavarme del todo y que agobio sólo con mirarla y verla directo a sus ojos evade las sonrisas y sólo lo hace si hablas me hace tan y no sé qué pero casi siempre tan y a veces desconcertado y prefiero que sólo su cabello rizado negro rojo oscuro concuerde (beso sus pechos) con lo que más abiertamente anhelo huelo su inextricable aroma de 17 años y lana violeta y la poseo en lo más recóndito de mí sólo para mí aunque en realidad nadie la posea o a ningún hombre posea su boca toco su boca y tengo la mía llena de flores y de peces frente a tal sugestión y su boca que se abre apenas y deja un esbozo de sonrisa a veces viva a veces inerte que me hunde y lleva a admirarla de lejos a su silenciosa belleza
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