martes, 6 de enero de 2009

¿No Encontrar?

Pensar, pensar que ya pienso en lo que voy a hacer en un rato, porque no puedo evitar pensar en lo que le hago pensar.

¿Qué hacer?

Sólo pensar y decidir. Decidir si voy bien o mal, si vivo o no hago nada, si retrocedo o sigo adelante. Si encuentro o pierdo irremediablemente.

Todos estos pensamientos son inútiles. No tiene caso, sería caer nuevamente en la trampa, en el juego que me hace su prisionero, un cautivo que no hace más que intentar lamerse las orejas y que al hacerlo descubre el campo, sí, ese campo lleno de flores amarillas ya caducas, transformándolas en una mentira constante, pero real, porque ¿qué son su piel inmadura y su vientre pequeño sino mi más temerario pensamiento? No es como si la superficie suave pero resquebrajada se adentrara a buscarme, en vez de se eso parece más a la invitación ciega y silenciosa a buscar esa superficie donde escribir y yacer inmerso en su pequeño manantial verde, azul, rojo carmesí, vermellón oscuro sin saber, sin encontrar, bella incertidumbre.

1 comentario:

Cíniko dijo...

Bella incetidumbre que regocija nuestras pobres existencias velando por dejarnos inconclusos... Vaya donde tenga que ir.

La vida pesa