jueves, 1 de enero de 2009

Happy New Year

Hacía tiempo que no decía nada. Son los desperfectos técnicos. El lápiz no escrbía, las hojas se rompían, las guitarras desafinaban y los pianos no obedecían. Pequeños desperfectos que hacen sabrosa la vida, como el basurero lleno de papeles al lado de la puerta, por supuesto.(Basurero que, obviamente, no hacía falta mencionar.)

También los discos se van gastando, ni hablar de las ideas ¿impresionar o simplemente actuar con displicencia?

El liso papel estaba en verde (o negro, pero no blanco), el asunto era hacerlo hablar, pero la música era tan ensoredecedora que se me olvidaba a ratos maldecir como corresponde a un hijo de una familia pequeño burguesa, para eso estaba el papel, me digo ahora, mientras nadie dice nada importante durante una cena fastuosa, pero completamente vulgar, de año nuevo (ni hablar de mí, que estoy callado mirando el plato vacío, llenándome de vino caro). Qué va, hay que hacerlo hablar. Son esos desperfectos técnicos.

Hacía tiempo que no decía nada. Tampoco es este el momento de hacerlo.

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