La lluvia le impedía ver con nitidez. Clara se sacó los lentes para poder limpiarlos y al hacerlo notó que ya estaba oscuro y que sólo le quedaban algunos minutos para llegar a casa. Pero todavía no llega y si no llega no sé qué haré. Tenía que irse. Manuel podía esperar.
De pronto la lluvia cesó y, al mismo tiempo, Clara inhalo el aire húmedo y nauseabundo de Santiago y dejó su puesto de vigía. Manuel puede esperar, además de estúpido es impuntual. Que se joda
lunes, 14 de julio de 2008
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2 comentarios:
Inextricable.
me quedaron los puntitos suspensivos colgados de la pestaña... ojalá pille el punto al que ibas.
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