7ª Menor.
Cállese.
7ª Mayor.
Observe, acose, hágase la vida imposible y la de los demás, como aquéllas caracolas sin vida que atrapan para siempre el rumbo de lo inevitable.
8ª Justa.
Ríase a carcajadas, como aquella pintura de rostro esquizoide, pero oculte su miedo de jarrones y espejos destrozados, mananas de ónix con gusto a sílex. Ríase de los relojes con forma de muerte y aros multicolores de mujeres de labios rosados. Ríase con gusto de ventanas tubulares y de los túneles paralelos sin respiraderos, de las palucas arrancadas de cuajo de calvas cabezas y de chupallas con forma de piso flotante. Ríase de las diminutas máquinas del tiempo; las yemas de los dedos e iris transparentes, de árboles lineales elásticos, crespos; de aquella mujer morena con pinta de ejecutiva, pelo negro de ondas concéntricas, y labios de mundo fuertes, gruesos, finos (saben a manzanas violetas que dictan las eternas horas de espera), y el ancho cuerpo de mar de intenso color quebrado calmaresco de sol quemado. Pero por sobre todo, ríase de su animalidad trigonométricamente estimada en humanidad que abraza compleja cabellera perecible grazna-carteras llenas de fósiles lamentablemente vueltos a la vida. Y por último, ríase de ésta; una plasta de mierda en la cual lo realmente interesante son las moscas que vuelan alrededor de élla. Sin aquellos sinsabores todo es blanco grizoide y malévolo.
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2 comentarios:
Momento. Volviendo a mi casa, comento. Un abrazo.
Ya. Hasta que vine.
Me gustaron mucho estas "Nuevas formas de las cosas decir", bastante de hecho.
Una definición sutil de la siempre bien ponderada séptima menor, aunque para mí estas significan otra cosa. Me acuerdo del jazz, en donde su aparición significa un espectro de tonalidades multiaromáticas que se aparecen de repente y que esperan como asa de jarra ser tomadas por alguna mano (o unos cuantos dedos aunque sea), por decir otra cosa, son como puentes que interconectan las cosas. Aunque, prefiero agregar a lo mío (egolatría funcionante), lo tuyo, que sería algo como: dilucidar todo este espectro de posibilidad, en el silencio. Pero no silencio de quien opta silencio, sino, silencio de quién le dan y le obligan silencio, obviamente, silenciado por la séptima menor.
De lo demás no tengo nada que decir; la octava paralela es una risa fija, no una risa de "Uno" sino de "Hartos", de un ejército que se ríe (Pregúntale a Mahler, en arreglos de la Coral de Beethoven).
Saludos.
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